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Arboles muertos y mucha tinta

libros criminales

The Real Thing

The Real Thing

HISTORIA DE LA MAFIA: UN PODER EN LAS SOMBRAS (Storia della mafia, 1998)
Autor: Giuseppe Carlo Marino
Edita: Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 2003

Supongo que ya deben estar hartos que reseñe novelitas policiales contando acontecimientos criminales ficticios. Para variar, hablemos por una vez de un libro que trata de sucesos criminales verdaderos. Y no cualquier fenómeno criminal ,sino del que es sinónimo de “crimen organizado”: la mafia.
Y según el siciliano Giuseppe Carlo Martino, hacer esa comparación es errónea: la mafia es mucho más que un grupo de criminales organizados con la complicidad de algunos grupos sociales por codicia y/o miedo. La mafia siciliana es algo mucho más poderoso e imbricado en la sociedad de Sicilia, que atraviesa su estructura de poder desde, por lo menos doscientos años. Cruzada en todos los ámbitos sociales y políticos de la isla, la mafia ha ido cambiando y evolucionando en el tiempo con un único , mismo y constante objetivo: usar las formas de dominación para perpetrar un saqueo económico parasitario a la sociedad donde se inscribe, la de la isla de Sicilia. Del desarrollo, cambios, contradicciones internas y luchas contra su poder habla Marino, tratando de ser lo más desapasionado posible como historiador, aunque a veces no logra evitar sentirse enfurecido por los sucios negociados que la Cosa Nostra ha tenido con todos los gobiernos italianos (aparte de sus tratos con los servicios secretos yanquis y todos los estamentos de la sociedad peninsular).
Es aparte, particularmente interesante para mí, porque la verdad, lo que sabía de la mafia era básicamente su versión americana, que tiene puntos de contacto con la siciliana, pero a la vez profundas divergencias.
Todos aquellos que quieran saber exactamente qué es y cuál es el poder de la mafia, no duden en leer el libro. Después de leerlo van a saber mucho, pero mucho más sobre ella.

Y siguen los desconocidos...

Y siguen los desconocidos...

 

SEPTIEMBRE MORTAL (This Deadly September, )
Autor: Karl Kramer
Colección: Caimán nº 222
Edita. Diana, México, 1962

Mort Brill tenía en sus manos ciento cincuenta mil dólares, fruto de la venta de una patente de un nuevo repuesto de avión. También tenía el desgraciado vicio de ser mujeriego. Y digo "desgraciado" porque eligió a la mujer equivocada para practicarlo. ¿Resultado? Mort Brill terminó muerto en un cuartucho de hotel y el dinero fue robado. Ahora el socio de Brill, Dick Haven (un ex detective privado, soltero y más rudo que la mierda ) debe descubrir quién se robo el dinero, para recuperarlo y darle la mitad a la viuda y huérfanos del finadito. La única pista es le nombre de la mujer que estuvo con Brill: Eloise Williams. Y los obstáculos, muchos: parece que cada mafioso de la ciudad de Hillview (donde murió su socio) quiere impedirle descubrir al asesino...
Esta novela es una más de las muchas iguales que aparecieron durante el apogeo de los "original trade paperbacks", o sea las novelitas polciales baratas y con tapas sensacionalistas que hicieron furor en las décadas del cincuenta y sesenta (y de las que vengo hablando en este blog desde el principio ). El mayor éxito editorial en ese tiempo había sido las novelas de Mickey Spillane y su detective privado Mike Hammer, que descubría todo a violencia limpia y que siempre terminaba ligando féminas cachondas. Y por supuesto, imitadores de su estilo los hubo por docena. Como pasa en esta novela, que es violenta , con dosis de sexo, violenta, de acción rápida, violenta, con un héroe con un código moral brutal pero a su modo recto, violenta y con personajes amorales que uno no sabe si juegan a favor o en contra... ¿Les dije que es violenta, no?
Al igual que el libro, el autor es uno del montón. Karl Kramer es de esos escribas que nunca salieron d la oscuridad. La única referencia biográfica que hallé de él está en el inicio del libro , que nos dice que Karl Kramer nació en Pawtucket, Rhode Island, pero ha pasado la mayor parte de su vida en Nueva York, excepto por un corto período en la Fuerza Aérea Norteamericana durante la Segunda Guerra Mundial.
Eso es todo lo que sé sobre él. Diría que , en vista de no hallar nada de él en ninguna referencia, debe hab seguido piloteando aviones. Esperemos que haya tenido una jubilación digna y le contasea los nietos "cuando era joven yo publiqué libros"...

 

...O de cómo puede engañar una tapa

...O de cómo puede engañar una tapa

 

EL JURADO DE FUEGO (The Burning Court, 1937)
Autor: John Dickson Carr
Colección: Caimán nº 64
Edita. Editorial Diana , México, 1961

Si hay una demostración ejemplar de cómo una tapa y un resumen puede engañar, es la de este libro.
Me explico: hurgando por las pilas de libros baratos me encontré con una fascinante tapa, con una bailarina semidesnuda bailando de espaldas y una calavera a su lado en medio de lo que parecía fuego. Una imagen fascinante para un libro con un nombre tan sugestivo como El Jurado de Fuego. Abriendo la primera página me encuentro con la siguiente descripción:

Ella le rendía culto al mal e hizo del crimen una religión.

Cuando Edward Stevens supo que su vecino, Miles Despard, había sido asesinado no se inquietó. Después de todo, Stevens tenía su profesión, una esposa bella, una buena forma de vivir... Por lo tanto ¿qué podía significar Despard para él? Oyó la historia de la mujer misteriosa... y sonrió.
Pero más tarde se intrigó, y cuando tuvo en sus manos el manuscrito sobre las asesinas, lo abrió ¡y casi lo dejó caer!
Pegada a la página se veía claramente la fotografía de una mujer. Al pie de ella, con letras claras y pequeñas, estaba impreso:
MARIE D’AUBRAY
GUILLOTINADA POR ASESINATO, 1861
Se encontró, entonces, mirandola fotografía de su esposa...

No dudé un instante y lo compré, listo para disfrutarlo como loco.
Y me engañaron. Vilmente.
El libro comienza fantástico. ¿Es la esposa alguien venida del mas allá? Es coincidencia? ¿Es una sucesora de la guillotinada con los mismos instintos asesinos? ¿O está siendo inocentemente sospechosa de un crimen? Que por cierto ¿cómo se cometió, si fue en un cuarto cerrado? ¿Y cuál fue el movil? ¿El dinero o algo más... sobrenatural?
A partir de ahí las cosas parecen tener dos caminos lógicos: o resolver todo por el lado sobrenatural o bien explicar todo racionalmente. Lástima que a John Dickson Carr no termina decidirse por cuál camino seguir. ¿El resultado? La confusión general. Sin contar que la novela tiene toda esa sobredosis de explicaciones y contraexplicaciones dialogadas típicas de las novelas-problema que hace leerla sea una lucha contra el tedio. Y por supuesto , al final hay un shock inesperado que invalida todo lo explicado anteriormente, por más que no tenga la menor lógica interna respecto a lo que paso (que no es que tuviese mucha lógica de por sí, pero bueh...)
Y aparentemente, este libro es una de las mejores novelas en este estilo deductivo de su autor, John Dickson Carr (tambien conocido como Carter Dickson), un tipo que además de autor de éxito era aficionado acérrimo del género. El problema es que, parentemente, el tipo era fan de la narrativa lógica de Sherlock Holmes y del paradojal Padre Brown de Gilbert Chesterton. Con lo que no había manera de que sus historias terminaran siempre saliendo esquizofrénicas.
Yo, en lo personal, me aburrí soberanamente en este libro. Una lástima, porque la premisa es fascinante. Y la tapa, ganchera como pocas. De última, si lo encuentran, comprenlo por la tapa. Pero sean buenos ocn ustedes mismos y no lo lean.

 

Otro gran desconocido...

Otro gran desconocido...

 

EL GRAN ROBO (The Big Steal, 1955)
Autor: Earle Basinsky
Colección: Nueva Linterna nº 1
Edita: Ediciones Malinca, Buenos Aires, 1957

Steve Conway había sido un oficial intachable en su profesión, hasta que tuvo que hacer una tarea aparentemente sencilla.: llevar el dinero de rescate de una niña rica. Pero antes que la entregue, encuentran al secuestrador (que muere en el tiroteo) y al cadaver de la secuestrada. Y Conway vuelve con la valija… que ahora solo contiene recortes de diarios. Y todas las sospechas apuntan a que fue él el que se quedó con los cuatrocientos mil dólares…
Esta es la primera novela de Earle Basinsky, un compañero del ejército y amigo de Mickey Spillane al que éste motivó para que intentara seguir una carrera como escritor de policiales… una carrera mas bien corta pues solo publico una novela más, para luego sumergirse en la oscuridad.
No diré que esta novela es un clásico pero sí puedo decir que está bastante bien. La narración en primera persona logra que nos identifiquemos con el acosado protagonista sin mucho esfuerzo. El libro se deja leer sin ningún problema y la resolución es lógica y bastante bien ocultado el (relativamente obvio) culpable.
No es una gran novela, pero tampoco es algo infumable. Autores más conocidos tienen obras mucho peores que ésta, así que bien merecería que alguien rescatara a este ignoto escritor.

 

Una merecida oscuridad literaria...

Una merecida oscuridad literaria...

 

UN CRIMEN Y VARIAS PASIONES (Culprit!)
Autor: Sam Mc Fhiser
Colección : Collar nº21
Edita: Ediciones Tauria , Buenos Aires , 1959

Cayó en mis manos esta oscurísima novela policial ,de la que no tengo la menor referencia en ningún lado. ¡Ni en internerd! (y si es o no es sinónimo de oscuridad…).
Oscuridad bien merecida , por cierto. En la novela, las cosas pasan porque sí, el héroe encuentra las pistas casi de casualidad, los villanos se dejan seguir de manera obvia y la explicación final de por qué pasa lo que pasa, es traída sin la menor inteligencia, mas como un requisito para cerrar la historia luego de tantas páginas y nada más. De hecho, en lo único que parece detenerse el autor es en las descripciones “sensuales” y en las escenas de violencia sádica. Que tampoco son nada del otro mundo, aunque la escena de la chica torturada por los villanos merece ser descrita:

Phil se incorporó lentamente y miró al interior. Y la sangre ardió en las venas con la furia de un volcán. Atada a una silla, con el cabello revuelto y la mirada extraviada, vió a Pat, con la ropa hecha jirones, desnuda de medio cuerpo para arriba. Tenía la boca amordazada y temblaba a sacudidas, aterrada. Y sobre los dos maravillosos senos, en la morena y fina piel del pecho, tres rosetones sanguinolentos delataban el lugar en que habían sido aplicados los cigarrillos encendidos.

¿No me digan que no es una maravillosa imagen de violencia gratuita, digna de la mejor tapa de un pulp?
Lástima que haya 128 páginas y este sea el mejor párrafo de todas ellas…
¿De qué va? Bueno Phil va a descansar a Las Vegas. En el camino se encuentra con una morocha preciosa haciendo dedo. La sube y no pasa nada. Pero, ¡oh, casualidad! Se la vuelve a encontrar y resulta que mató a un tipo porque quería abusar de ella. Pero el tipo era mafioso y los compañeros del finado la “protegen”… claro a cambio de uqe hable y les pase unos datos que ella sabe. Y además hay una interna mortal entre los mafiosos, con lo que hay más cadáveres. Por supuesto Phil (que , ¡oh, casualidad!, es una suerte de detective privado) va a resolver todo para bien, la salva a la chica (que además era inocente) y terminan ambos enamorados.
Tal vez lo mejorcito sea la tapa, que cumple con los requisitos de las tapas de las novelas policiales de la época. Una morocha en lingerie sobre una cama en posición seductora y un tipo con un revolver en la mano. Pero , a menos que (como yo) compren los libros porque le gustan las tapas, ahórrense el dinero. Este libro es apenas una curiosidad en el ancho mundo de las novelitas policiales.

 

Desconfiando de las minas...

Desconfiando de las minas...

 

LA RED DE LA MUERTE (A Touch of Death / Mix Yourself a Redhead, 1954)
Autor: Charles Williams
Colección: Cobalto nº20
Edita: Ediciones Malinca , Buenos Aires, 1957

Si hay un subgénero misógino es el de la femme fatale. En este subgénero de la novela policial, las mujeres son siempre pérfidas, astutas y manipuladoras y los hombres siempre son sus víctimas, no importa lo inteligentes, duros y/o astutos que sean, porque los traiciona el hecho que no pueden dejar de pensar con la cabeza de abajo. Y eso estas mujeres lo saben y se aprovechan (siempre ayuda que sean despampanantes y no le hagan asco al sexo). El resultado es siempre el mismo. El macho es jodido bien jodido por este tipo de mujer, que sale siempre ganando (o cuando mucho el tipo empata, matando a la pérfida para luego ir en cana él). Las moralejas son no confíes en las minas que te van a cagar y el sexo es una trampa mortal para el macho.
(Quien quiera leer algo más sesudo sobre este tema vaya a esta página en inglés)
Bueno, si quieren leer una novela que es casi un manual de texto del subgénero femme fatale, lean este libro. Escrito por Charles Williams, un tipo que había sido marino mercante y que decidió matarse en 1975 , ahogándose (coherente hasta el final que le dicen), es entretenida, aunque medio densa. El protagonista, Lee Scarborough, es un ex futbolista que ahora está cuesta abajo en la rodada. Justo entonces le ofrecen un trato: secuestrar a la esposa de un director de banco que se había robado mucha guita de su lugar de trabajo antes de morir. Por supuesto nadie sabe dónde está la plata, aunque todos sospechan que la viudita sabe algo. Y ahí comienza el trabajo de Lee, que empieza secuestrándola, para terminar ayudándola. Ojo, no de buena onda: el se quiere quedar con toda la plata. Pero no contó que la viuda termina siendo una viuda negra, más lista y manipuladora que la mierda…
Lo mejor de la novela son los personajes, absolutamente ambiguos y egoístas, listos para mandar preso al otro sin problema, pero a la vez con motivaciones críbles y no cortados con un molde bueno/malo. De hecho la señora Butler (nuestra viudita alegre) tiene muchos motivos para hacer lo que hace y, en esa jungla de gente inescrupulosa es realmente la que se merece todo, no por su bondad , sino por su astucia.
Eso sí, el libro se hace un poquito farragoso y ya a mitad de la novela sabes que la mina lo va a garcar pero mal al protagonista. Pero como modelo de novela de este subgénero es impecable. Si te acaba de dejar tu novia/pareja/mujer y sentís que las minas son una mierda... bueno, este libro te va a reforzar tus convicciones a lo loco.

 

Casas embrujadas estilo Carter Brown

Casas embrujadas estilo Carter Brown

 

¿QUE MATO AL VAMPIRO? (So, what killed the vampire, 1966)
Autor: Carter Brown
Colección: Caimán nº 398
Editorial: Diana (México, 1968)

Como ya dije en un post anterior, Carter Brown no es lo que se dice un escritor fuera de lo común, pero sí es uno altamente digerible. El tipo tiene chispa, llena los diálogos de frases que a uno le encantaría que se le ocurriesen a la hora de hablar, tapa bien las improbabilidades de sus historias con un ritmo rápido y que engancha y tiene además unas tapas super sexys en todos (o casi todos) sus libros. Por eso, cada vez que encuentro uno de sus libros, puede que no me emocionen, pero tampoco me voy a aburrir.
En el caso de ¿Qué mató al vampiro? (aquí muestro una tapa de una edición en inglés… a ver s algún día puedo poner la del libro que tengo en mis manos), Brown se aleja en parte de su típica estructura de novelas polciales para meterse con un subgénero que desde hace décadas es sinónimo de comedia burda: el de las “casas encantadas”. Un subgénero que siempre tiene
a)Un par de protagonistas que terminan por circunstancias algo azarozas en
b)Un castillo medio decrépito donde viven
c)Algunos criados con conductas media extrañas y que aseguran que
d)El castillo/mansión/caserón está embrujado. Además hay siempre
e)Un crimen, y
f)Una señorita bonita que termina perdiéndose en
g)Todos los pasadizos secretos que conoce
h)El responsable de los asesinatos que es alguien de los sospechosos que quiere
i)Ahuyentar a los intrusos para apoderarse del
j)Tesoro oculto del lugar
Por supuesto Brown no se deja ni un clisé afuera en la novela, pero no por eso deja de hacerla entretenida. En este caso los “héroes” son Larry Baker y Boris Slivka, dos guionistas yanquis que, ante la falta de proyectos, tienen que aceptar trabajar en una película inglesa de terror clase B que se va a filmar en un antiguo castillo. Que por supuesto tiene una maldición. Y en donde efectivamente se muere el protagonista (o sea, el tipo que iba a ser de vampiro). Y donde hay pasadizos secretos y tesoros ocultos. Y donde hay por supuesto mujeres muy bonitas con las que Larry Baker termina de alguna manera siempre en la cama (generalmente de maneras ridículamente causales).
¿el veredicto? Sí, es divertido. Hubo momentos en que las situaciones eran tan ridículas que no podía dejar de reírme. Me parece que Brown hubiese sido un maravilloso escritor de sitcoms, a juzgar por lo escrito porque su fuerte, precisamente, es hacer que los personajes se metan en situaciones ridículas sin dejar de ser creíbles. Insisto: no es una gran novela ni mucho menos. Pero Carter Brown sigue en mi lista de “buenos autores para pasar el rato”.
(Y lo mejor: buscando en Google, descubrís que ponen el libro en un montón de listas de libros sobre vampirismo. Así que una vez leído, con un poco de suerte podés engañar a ese gótico hiper fanático que quiere tener todo lo que se haya escrito sobre vampiros y sacarle unos morlacos haciéndole creer que este es un relato vampírico genuino. ¿No son más felices sabiendo esto?)

 

El negro sendero de Cornell Woolrich

El negro sendero de Cornell Woolrich

 

EL NEGRO SENDERO DEL MIEDO (The Black Path of fear, 1944)
Autor: Cornell Woolrich
Edita: Ediciones Acervo, Barcelona 1963

Todo el mundo me recomendaba a Cornell Woolrich. Así que, cuando encontré en el mercado persa de Santiago de Chile una novela escrita por él (encima muy barata), no la deje pasar y me la llevé. Y la leí.
Y, si, las recomendaciones eran correctas.
Miren como comienza: Scotty y Eve llegan a La Habana precastrista en barco. Vienen huyendo del marido de Eve, mafioso de esos que te matan por mirarte torcido. Y si encima sos el chofer y te llevaste sin que supieras donde a tu mina, peor. Bueno, llegan esa tarde a Cuba. A la noche van a bailar. Y justo cuando les toman una foto, alguien le clava un puñal a Eve. Y nadie vio nada. Y todas las sospechas caen en el pobre Scotty, que no conoce a nadie ahí y tiene que demostrar su inocencia en una ciudad desconocida y sin nadie conocido que te pueda ayudar…
Con una premisa así , el libro te atrapa sin mas. El pobre Scotty no sabe muy bien que coño hacer para demostrar su inocencia. Pero además (y eso es uno de los grandes hallazgos de Wollrich) en medio de la trepidante acción, uno siente la tristeza y depresión que tiene el tipo (recuerden: el gran amor de su vida se murió por irse con él y eso le pesa como una tonelada de hormigón en su espalda). Tanto es así que el final, si bien resuelve el misterio del asesinato de Eve y confirma la inocencia del protagonista, no es lo que se dice un final feliz. Scotty puede haber hecho justicia. Ahora le toca vivir lo que falta en soledad…
Aparentemente hay mejores relatos de Cornell Woolrich para leer. Voy a ponerme en campaña para conseguirlos ya.
(Pueden ver la tapa de este libro aquí

 

Carter Brown por dos

Carter Brown por dos

 

 

LA VICTIMA (The Victim o Eve, it`s extortion)
Autor : Carter Brown
Colección Caimán nº166
Edita : Editorial Diana, México, 1961

LA NENA DEL MILLON (The Million Dollar Babe)
Autor: Carter Brown
Colección Caimán nº 223
Edita: Editorial Diana , México, 1963

Carter Brown es el seudónimo de Allan Geoffrey Yates (1923 – 1985), un inglés que terminó radicándose en 1948 en Australia. Desde allí se convirtió en un prolífico escritor de novelas policiales (más de cien) que se publicaron en buena parte del mundo, incluyendo Latinoamérica, por obra y gracia de la editorial Diana.
Sus novelas parecen salidas de un mismo molde: tómese un protagonista un poco rudo, bastante elegante y con una lengua afilada, póngalo en un a situación relativamente simple, complique la situación de la manera más retorcida que pueda, agregue muchas mujeres bonitas que se le rinden a los pies (de la cama, por supuesto) al héroe, sume algo (no mucha, eso si) de violencia, bata todo y sírvase con un final más o menos coherente de postre. De hecho, cada vez que leo una de sus historias no puedo dejar de imaginarme a Frank Sinatra (circa apogeo del Rat Pack) como el protagonista, sin perder nunca el aire cool ni dejando de decir una frase ingeniosa, la gran marca registrada de Carter Brown. El tipo desparrama gracia en cuanto diálogo aparece y uno no puede tomarse nunca sus historias muy en serio... lo mismo que una película de Sinatra y sus amigos. Estoy casi seguro que si George Clooney leyera ahora una de sus historias, compraría los derechos para hacer la peli...
(Me olvidaba aclarar otro de los grandes puntos a favor de las novelas de Carter Brown: las tapas. En ellas siempre habrá alguna señorita ligera de ropa en pose sugestiva. Sí, como todo el mundo sabe el sexo vende... y en este caso las tapas deben haber ayudado mucho a vender millones)

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Tomemos el caso de las dos novelas que reseño aquí. La primera es La Víctima, una de las muchas que protagoniza el teniente Ed Wheeler, uno de los personales señeros de Brown. Wheeler es un oficial de policía insubordinado, respondón con su jefe, que nunca llega a horario, mujeriego impenitente y aficionado a la buena vida, una suerte de Hugo Hefner detectivesco (sigo insistiendo que me imagino a Sinatra en el papel). Pero también es un tipo que termina resolviendo todos sus casos. Esta vez todo comienza con el pedido de investigar una muerte en un accidente de tráfico para ver si hay que pagarle un seguro a la viuda del muerto. Por supuesto las cosas se complican y Wheeler termina a punto de ser asesinado hasta que se salva milagrosamente para terminar con la chica (bueno, con una de las chicas) en la cama. Mención aparte merece la frase de la tapa para vender el libro (con una morocha pechugona apenas vestida vendiendo el encanto de la obra): Vivo, no pasaba de ser un marido corriente, pero muerto, valía más de cincuenta mil dólares. ¿No quieren salir corriendo a comprarla ya?

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Por el lado de La Nena del Millón de Dólares, tenemos a Mike Farrel, un jugador de poker profesional al que la nena del título le propone un plan infalible para robar un millón de dolarios. Y, en menos de lo que uds. pueden decir femme fatale, el tipo queda metido hasta las manos en un enredo entre la mafia y la policía, asesinatos incluídos. Igual la historia aquí es más enrevesada y (para mi gusto) menos entretenida. Debe ser que es muy difícil competir en mi cabeza con Sinatra haciendo de detective…
Voy a seguir leyendo a Carter Brown. No es muy bueno ni demasiado original. Pero es absolutamente digerible, entretenido, con un promedio de frases cool muy superior al promedio de las novelas policiales y con tapas de chicas sexys. ¿Qué más se le puede pedir a un relato para leer cuando se viaja en el transporte publico, eh?
(Vean las tapas de ambos libros (y una contratapa) aquí, aqui y aqui.)